Fija o malla nueva
Nivel económico. El bastidor fijo para huecos que no se abren, o el cambio de tela en una mosquitera que ya tienes.
- Un solo bastidor, sin mecanismo
- Aprovecha el perfil si está sano
Medidas en tu casa, montadas sin obra
Medianoche de julio, el cuarto cargado y la ventana cerrada porque el último picotazo todavía escuece. Fabricamos mosquiteras en Mollet del Vallès con la medida de tu hueco, sea ventana, balcón o puerta de terraza. Van atornilladas al marco de siempre, sin obra.
Sin obra y con la casa barrida al terminar.
Hecha para tu marco
Compraste una mosquitera en caja, la recortaste en casa y aun así queda una rendija arriba. Por ahí entran igual. Una mosquitera solo sirve si cierra en todo el borde, y eso exige medir el hueco real.
Los marcos casi nunca están a escuadra. En muchos pisos del centro, levantados en los años setenta y ochenta, la ventana mide distinto arriba que abajo. Por eso pasamos el metro tres veces por cada lado y fabricamos con la cota más corta.
En Mollet del Vallès los mosquitos aprietan en las casas con patio y en los bloques que dan a los campos de Gallecs. Ahí una buena malla deja de ser un capricho. Es lo que te permite dormir con aire.
Antes: persiana bajada, ventilador a tope y ese zumbido junto a la oreja de madrugada. Después: ventana abierta toda la noche y una malla que apenas notas.
Tipos de mosquitera
Antes de hablar de mallas, abre la ventana delante de nosotros. Ese movimiento decide el sistema.
Vive enrollada en una caja fina encima de la ventana y se estira hacia abajo entre dos carriles, igual que la pantalla de un proyector de colegio. Es la habitual en ventanas abatibles de dormitorio y cocina. Cuando llega el frío la subes y desaparece hasta junio.
Se recoge en un lateral en pliegues de un par de dedos, como un fuelle, y abajo solo deja un perfil plano que no hace tropezar. Se maneja con una mano mientras la otra lleva la bandeja o las pinzas de tender. Pensada para balcones con poco fondo.
Una hoja de malla enmarcada que corre por su propio raíl, paralela al cristal. Es la pareja natural de las ventanas de aluminio que se abren de lado, frecuentes en galerías y lavaderos. Se aparta con un dedo y no roba sitio a la habitación.
Un marco rígido con la tela estirada que se pone en mayo y no se vuelve a tocar en todo el verano. Encaja en el ventanuco del baño o en la cocina que da al patio de luces. Para limpiarla se desencaja entera y se lava con la ducha.
Gira sobre un lado como la hoja de un armario y se queda cerrada gracias a un imán. Conviene en ventanas amplias, donde una enrollable pesaría demasiado, y en huecos por los que te asomas a regar las macetas.
Para puertas por las que pasas a cada rato montamos plisadas de una o dos hojas, correderas o abatibles con imán. En las casas con patio de Plana Lledó o Can Borrell, la puerta al jardín pasa el verano abierta. Por ella entra casi todo lo que vuela.
Malla y perfil
Tu gato se ha colgado de la malla y ahora hay un agujero del tamaño de un puño. Pasa más de lo que parece, y la cinta americana no lo arregla. La solución empieza por elegir bien la malla desde el principio.
La malla funciona como un colador. Cuanto más fina es la trama, menos cosas pasan, y también pasa algo menos de aire. Por eso no ponemos la misma en el dormitorio de un niño con alergia que en la cocina de una casa con perro.
El marco de la mosquitera es de aluminio lacado. Es ligero, no coge óxido aunque el verano sea bochornoso y resiste miles de aperturas. Elige blanco, marrón o imitación madera y quedará a juego con la carpintería.
Si vives cerca de los campos de Gallecs, en primavera la malla antipolen marca la diferencia. Y si ya tienes mosquiteras con la tela rota, no hace falta tirarlas: cambiamos la malla y aprovechamos el perfil, siempre que esté sano.
Cómo lo hacemos
Llamas un martes porque el fin de semana ya no hubo forma de dormir. A partir de ahí, esto es lo que pasa.
Nos dices cuántas ventanas y puertas quieres cerrar y en qué planta vives. Con una foto del hueco ya te orientamos sobre el sistema.
Un técnico de la casa mide cada hueco, comprueba hacia dónde abre y saca el muestrario de mallas y lacados. La visita y el presupuesto corren de nuestra cuenta.
Cortamos perfil y malla con las medidas de tu ventana. El importe lo pactamos antes de cortar la primera pieza y no se mueve después.
Fijamos la mosquitera al marco existente, sin obra. La probamos contigo, barremos y recogemos antes de irnos. Te dejamos la garantía en papel. Cubre el montaje y también la malla: si la tela se abre por una costura, un carril se afloja o el cierre deja de encajar, pasamos a arreglarlo.
Vamos a medir desde Riera Seca hasta Can Pantiquet y, fuera de la ciudad, a Parets del Vallès, Santa Perpètua de Mogoda y el resto del Vallès Oriental.
Mientras medimos también vemos lo demás: lamas combadas, un cajón por el que se cuela el frío. Si es tu caso te lo decimos, sin insistir, y podemos cambiar también la persiana de esa ventana para que el hueco quede resuelto de una vez.
Coste orientativo
Un dormitorio, una cocina y la puerta del balcón no cuestan lo mismo, aunque los tres lleven malla. El importe sale de cuatro cosas: cómo se abre, cuánto mide, de qué color es el perfil y qué malla lleva. También cuenta cuántas encargas a la vez, porque medir y montar varias en una sola visita sale más a cuenta.
Al teléfono solo podemos orientarte. El número de verdad te lo damos delante del hueco, y es el mismo que pagas al final.
Nivel económico. El bastidor fijo para huecos que no se abren, o el cambio de tela en una mosquitera que ya tienes.
Nivel moderado. La elección típica para dormitorios y cocinas. El coste sube con la altura y el ancho del hueco.
Nivel premium. Para balcones, terrazas y puertas de paso diario. Lleva más perfil, más herrajes y un mecanismo pensado para abrirse muchas veces al día.
Pide la medición en casa: te desglosamos el importe ventana a ventana. Así puedes cerrar primero los cuartos donde se duerme y guardar el resto para otro año.
Dudas
Las respondemos aquí. Si falta la tuya, te la contestamos al teléfono.
La forma de abrir lo decide casi todo. Una ventana abatible de dormitorio o cocina pide enrollable, que se guarda arriba. Una corredera de aluminio admite una hoja que corre a su lado. Para balcón y terraza, por donde entras y sales sin parar, la plisada gana en comodidad. La fija se reserva para huecos que casi no se abren.
Lo marcan sobre todo el sistema y el tamaño. La fija y el cambio de malla son lo más económico. Las enrollables y las correderas para ventana se sitúan en la franja intermedia. La plisada para la puerta de la terraza es la de mayor inversión. El lacado y la malla reforzada también suman, y el número exacto sale tras medir, sin coste.
No. Se atornilla a la carpintería con tornillería pequeña, y algunas fijas van simplemente a presión. Ni la pared ni la fachada se tocan, así que no hace falta albañil ni pintor. Al terminar barremos y el cuarto queda como lo dejaste.
Sí. En correderas grandes ponemos una hoja de malla con su propio carril, o una plisada doble con apertura central. Elegimos una u otra según el espacio que deja la carpintería y según haya persiana en ese hueco o no. Lo vemos en la visita y te enseñamos cómo quedaría cada opción.
Tienes día de montaje en cuanto das el visto bueno al presupuesto. El plazo depende del sistema y del color: una fija o una enrollable en blanco suelen ir antes que una plisada en imitación madera. Para estrenarlas con el primer calor, lo práctico es llamarnos en primavera, antes de que empiece la temporada.
Sí, si el perfil está entero. Cambiamos la tela rota por una nueva y, si convives con gato o perro, por una malla reforzada que aguanta las uñas. Si el marco está torcido o le falta alguna escuadra, te lo decimos y valoras si compensa una nueva. Este trabajo lo hacen los técnicos de Persimollet, en Mollet del Vallès, los mismos que montan las mosquiteras nuevas.
Deja un nombre y un número, y te llamamos para fijar la visita. Si lo prefieres, el 936 94 21 64 contesta a cualquier hora.